Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecer un correcto funcionamiento y una navegabilidad óptima.
Para más información, consulta nuestra política de cookies.
ACEPTAR TODAS LAS COOKIES
CONFIGURAR LAS COOKIES A UTILIZAR

Molino de Arriba S.XVII

“Camino del agua, que en tus cascadas y charcos, saciaron su sed generaciones de adejeros que se pierden en el correr de los siglos. Camino del agua que con tu fuerza movías las piedras de molino del ingenio azucarero, camino del agua que recorrías las calles con tu frescura y regabas los campos del valle, verdes por tu presencia.”

Adeje poseyó siglos atrás un espectacular manantial de agua en el Barranco del Infierno, donde todavía hoy se conserva el único arroyo de la isla de Tenerife que discurre por un gigantesco cañón.

La existencia de manantiales y fuentes dispersos a lo largo de la geografía local, favoreció ciertamente el establecimiento humano en la zona, tanto en la época de los aborígenes como en la de los nuevos ocupantes, los conquistadores castellanos.

La primera acequia de Adeje que discurría desde La Cogedera, muy cerca de la cascada, hasta el actual acceso al Barranco del Infierno, a la altura del Molino Viejo, fue construida en el año 1550, en vida de Cristóbal de Ponte. Gracias a ella, el pueblo de Adeje se benefició durante cuatrocientos años del agua del Barranco del Infierno, tanto para abastecer a sus pobladores, que disfrutaron de su gran pureza, como para el riego de los cultivos.

El caudal de agua procedente del Barranco del Infierno ascendía a 150 pipas/hora.

En Adeje vamos a encontrar varios molinos harineros, dos de ellos vinculados a las aguas del barranco del infierno, como El Molino de Abajo y El Molino de Arriba.

El Molino de Arriba, se encuentra en la calle de Los Molinos, es vertical o de aceña, estos se situaban en las corrientes de agua o ríos con un mínimo de caudal, son más evolucionados técnicamente y fueron en Canarias de escasa o nula aplicación. El molino de aceña presentaba dos variantes, el movido por su parte inferior, al que incidían las paletas introducidas en el agua; y el accionado por su parte superior mediante la masa de agua que cae en los cangilones e impulsa la rueda. Su complejidad técnica consistía en la necesidad de convertir la fuerza vertical en movimiento horizontal mediante engranajes, para trasmitirlos a las ruedas. Con ello se conseguía una multiplicación del movimiento y, como consecuencia, un aumento de la fuerza y la velocidad, con mayor rendimiento frente a los horizontales o de rodezno. La rueda hidráulica acciona la piedra volandera del molino, girando ambas a la misma velocidad y con igual número de revoluciones.

El molino de arriba está situado en la zona conocida como Aguapié, tiene la particularidad de que es un raro ejemplo en Canarias, donde no encontramos este tipo de molinos. Fue construido por los señores de La Casa Fuerte que lo cedían en arrendamiento, hasta el año 1897, que fue vendido a Francisco Trujillo Clemente, cuyos descendientes son los actuales propietarios. Estuvo en funcionamiento hasta los años 50 siendo la última molinera doña Berta Trujillo Trujillo.

A mediados del siglo XX la población adejera, continuaba buscando el agua como un bien preciado, allí donde fuera posible, desde los núcleos más pequeños se recorrían largas distancias, para llegar a los chorros a buscar agua potable para el consumo en el hogar. Para la higiene personal o el lavado de la ropa se buscaban canales o lavaderos cercanos. Cuando las lluvias eran abundantes y los barrancos corrían, los vecinos se dirigían a estos para lavar y aprovechar las aguas, más cercanas a su hogar.

Mapa
C/ Grande, 1   38670, Adeje
Horario: 8:00 - 15:00 h