
Los medios de comunicación configuran la percepción de la realidad, promueven valores culturales y definen quién tiene acceso a la palabra pública. Dentro de estas estructuras, la participación de las mujeres ha estado históricamente marcada por desigualdades en su presencia, en los roles que ocupan y en la autoridad que se les reconoce. La radio, medio profundamente proyectivo y cercano a la ciudadanía, ofrece un caso paradigmático para analizar estas dinámicas, particularmente en España, donde el progreso hacia la igualdad ha sido significativo, pero aún insuficiente. La radio fue uno de los primeros medios de comunicación masiva del siglo XX y, como otros ámbitos culturales, reflejó las estructuras patriarcales de su entorno social. Aunque desde su inicio aparecieron mujeres como locutoras, su participación en programas de información seria, análisis político o dirección ha sido históricamente minoritaria. Esta subordinación se relaciona con sesgos culturales que asocian la autoridad comunicativa con voces masculinas, prejuicio que según estudios de género influye en la percepción de credibilidad y seriedad de quienes hablan en medios. Esta brecha simbólica se vincula con conceptos teóricos como el de “capital simbólico” de Pierre Bourdieu, que subraya cómo ciertas voces adquieren legitimidad dentro de estructuras de poder dominadas por hombres.