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El estudio del trastorno del espectro autista ha estado históricamente marcado por un sesgo androcéntrico tanto en la investigación como en la práctica clínica. Desde las primeras descripciones clínicas en el siglo XX, el modelo diagnóstico dominante se construyó principalmente a partir de observaciones de niños varones, lo que contribuyó a generar una comprensión parcial del fenómeno y a invisibilizar las manifestaciones del autismo en mujeres. Paradójicamente, las mujeres han ocupado un papel central en tres dimensiones fundamentales del autismo: como investigadoras que han contribuido a redefinir el concepto, como principales cuidadoras en el ámbito familiar y como grupo históricamente infradiagnosticado cuya visibilización está transformando la comprensión científica actual. El presente artículo pretende reflejar cómo la relación entre mujeres y autismo revela una desigualdad estructural en la producción de conocimiento biomédico y en la distribución social del trabajo de cuidados, pero también se atisba un cambio de paradigma impulsado en gran medida por investigadoras y mujeres autistas que han contribuido a redefinir el espectro desde perspectivas más inclusivas. Aunque las primeras conceptualizaciones del autismo estuvieron dominadas por figuras como Leo Kanner y Hans Asperger, diversas investigadoras han desempeñado un papel clave en la evolución del concepto contemporáneo de espectro autista. Entre ellas destaca Lorna Wing, cuya contribución fue decisiva para introducir la noción de espectro en los años ochenta. Wing propuso que el autismo no debía entenderse como una condición única y homogénea, sino como un continuo de características con distintos niveles de apoyo necesarios. Su trabajo también contribuyó indirectamente a abrir la puerta al reconocimiento de perfiles menos visibles, incluyendo los femeninos. Posteriormente, investigadoras como Uta Frith han contribuido al desarrollo de teorías cognitivas del autismo, mientras que estudios posteriores han cuestionado el llamado extreme male brain theory propuesto por Simon Baron-Cohen, que sugiere una asociación entre el autismo y perfiles cognitivos sistematizadores tradicionalmente asociados a patrones masculinos. Aunque esta teoría ha tenido influencia, también ha generado críticas por su posible simplificación de la diversidad neurológica y por reforzar asociaciones binarias entre cognición y género.
A lo largo de la historia de la humanidad, el agua ha sido mucho más que un recurso natural: ha sido el eje central de la civilización.
8 DE MARZO DE 2026
No celebramos una fecha. Hoy nos detenemos a mirar el mundo que hemos heredado y el que aún estamos construyendo.
Hay fechas que adquieren un valor simbólico que trasciende la mera conmemoración para convertirse en espacios de reflexión colectiva. El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es una de ellas.
25 DE FEBRERO DE 2026
El carnaval es un territorio de ambigüedad. Bajo el ruido, el color y la máscara, se esconden tensiones sociales, disputas de poder y anhelos de libertad que rara vez encuentran espacio en la vida cotidiana. Sin embargo, incluso en esta fiesta de inversión simbólica del orden, las mujeres no han ocupado históricamente una posición de igualdad. El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife (hoy reconocido internacionalmente como uno de los más importantes del mundo) ofrece un ejemplo paradigmático de cómo las mujeres han transitado desde la invisibilidad y el control moral hacia un protagonismo creativo, crítico y transformador.
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