Menú
Vivimos en una sociedad que ha aprendido a mirar el cuerpo de las mujeres desde la exigencia, la comparación y la perfección. Desde edades muy tempranas, muchas mujeres crecen sintiendo que su valor personal depende de su apariencia física, de su peso o de su forma corporal. Esta presión estética constante no solo afecta a cómo se ven sino también a cómo se sienten, a la relación que establecen consigo mismas y a la manera en que habitan su vida cotidiana.
Mi Ayuntamiento