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2015- Las mujeres más longevas del municipio de Adeje

Homenajeamos  y reconocemos el esfuerzo, de las mujeres más longevas del municipio de Adeje, testigos vivos del esfuerzo, el tesón y la superación de adversidades y de los condicionantes con los que se encontraron desde que abrieron sus pequeños ojos al mundo, en los albores del siglo veinte, cien años nos separan de este momento, en el que los cálidos vientres de sus madres las alumbraron, cumpliendo con la sagrada labor de traer la vida.

El trabajo diario de las mujeres de Adeje era muy duro, no solo realizaban las tareas consideradas como de mujeres, todas las actividades relacionadas con el cuidado de la casa y de la familia, realizaban labores artesanas, cuidaban los animales y trabajaban en el campo. Desde niñas tenían que trabajar en la casa y fuera de ella, la mayoría no podía ir a la escuela y los principios morales condicionaban  sus vidas.

La Guerra Civil, la dictadura y la posguerra, fueron tiempos difíciles, marcados por la escasez y la necesidad. Adversidades que en especial la mujeres vencieron con esfuerzo y creatividad para alimentar vestir y curar a sus familias.

Un tiempo marcado por las ausencias que llegaron con la época de las Américas,  por el viejo  muelle fueron desfilando jóvenes y hombres, que se enrolaron en la gran odisea de la emigración, con la esperanza y la ilusión de conseguir un futuro mejor. Aquí quedaron las mujeres, que fueron padre y madre a la vez, heroínas que con la cesta a la cabeza recorrían los caminos descalzas para cambiar el pescado en las medianías adejeras por papas, higos o queso, días en las veredas noches en los caminos en busca del sustento diario.

Con la introducción de los cultivos del tomate y el plátano se abrió un nuevo mundo de posibilidades que permitió que el mercado laboral de la época diese nuevas oportunidades, sentando las bases del Adeje actual.

Imposible concebirlo sin el esfuerzo de las generaciones que nos precedieron, hay nombres que se quedaron atrapados en la memoria colectiva de nuestro pueblo, y otros que se diluyeron en el correr imparable del tiempo.

Abuelas, bisabuelas y tatarabuelas moldeadoras de nuestro ser, ejemplo de lucha y de vida, que como el manantial que surge en las profundidades de Abinque que dio y da fertilidad a las tierras sedientas, de la misma forma las mujeres que hoy reciben este galardón representan a todas las mujeres adejeras que en estos últimos cien años han permitido que nuestro pueblo sea fértil en solidaridad y valores, regados con la decisión, el esfuerzo y la superación y que se convirtieron sin ser conscientes de ello en el pilar de nuestra sociedad actual.

Vaya para ellas nuestro cariño y nuestro reconocimiento, en un inmenso gesto de gratitud.

 

La historia de las mujeres de Adeje no ha sido distinta a la de otros lugares, aunque presenta ciertas características que la hacen peculiar, puesto que en Adeje, las condiciones de vida han sido duras para sus pobladores, que siempre fueron luchadores y que poco a poco se especializaron en encontrar las soluciones a las adversidades que se fueron presentando en cada época histórica.

Homenajeamos  y reconocemos el esfuerzo de las mujeres más longevas del municipio de Adeje, testigos vivos del esfuerzo, el tesón y la superación de adversidades y de los condicionantes con los que se encontraron desde que abrieron sus pequeños ojos al mundo, en los albores del siglo veinte, cien años nos separan de este momento, en el que los cálidos vientres de sus madres las alumbraron, cumpliendo con la sagrada labor de traer la vida.

El trabajo diario de las mujeres de Adeje era muy duro, no solo realizaban las tareas consideradas como de mujeres, todas las actividades relacionadas con el cuidado de la casa y de la familia, realizaban labores artesanas, cuidaban los animales y trabajaban en el campo. Desde niñas tenían que trabajar en la casa y fuera de ella, la mayoría no podía ir a la escuela y los principios morales condicionaban  sus vidas.

La Guerra Civil, la dictadura y la posguerra, fueron tiempos difíciles, marcados por la escasez y la necesidad. Adversidades que en especial la mujeres vencieron con esfuerzo y creatividad para alimentar vestir y curar a sus familias.

  Un tiempo marcado por las ausencias que llegaron con la época de las Américas,  por el viejo  muelle fueron desfilando jóvenes y hombres, que se enrolaron en la gran odisea de la emigración, con la esperanza y la ilusión de conseguir un futuro mejor. Aquí quedaron las mujeres, que fueron padre y madre a la vez, heroínas que con la cesta a la cabeza recorrían los caminos descalzas para cambiar el pescado en las medianías adejeras por papas, higos o queso, días en las veredas noches en los caminos en busca del sustento diario.

Con la introducción de los cultivos del tomate y el plátano se abrió un nuevo mundo de posibilidades que permitió que el mercado laboral de la época diese nuevas oportunidades, sentando las bases del Adeje actual.

Imposible concebirlo sin el esfuerzo de las generaciones que nos precedieron, hay nombres que se quedaron atrapados en la memoria colectiva de nuestro pueblo, y otros que se diluyeron en el correr imparable del tiempo.

Abuelas, bisabuelas y tatarabuelas moldeadoras de nuestro ser, ejemplo de lucha y de vida, que como el manantial que surge en las profundidades de Abinque que dio y da fertilidad a las tierras sedientas, de la misma forma las mujeres que hoy reciben este galardón representan a todas las mujeres adejeras que en estos últimos cien años han permitido que nuestro pueblo sea fértil en solidaridad y valores, regados con la decisión, el esfuerzo y la superación y que se convirtieron sin ser conscientes de ello en el pilar de nuestra sociedad actual.

Vaya para ellas nuestro cariño y nuestro reconocimiento, en un inmenso gesto de gratitud.

C/ Grande, 1   38670, Adeje
Horario: 8:00 - 15:00 h